Hacia el mindset digital

No cabe duda de que la pandemia ha sido un acelerador de las políticas de digitalización en las empresas. La tecnología ha impactado fuertemente en las organizaciones y ha supuesto una transformación sin precedentes en el presente milenio y más concretamente, en los dos últimos años. 

Los modelos híbridos donde el teletrabajo ha adquirido una gran fuerza, así como la deslocalización de los empleados ha supuesto un reto a acometer para la mayoría de las empresas.  

Todo ello parece fundamental en un panorama incierto en el que desconocemos qué habilidades se necesitaran en el futuro. Se sabe que una competencia digital tiene una vida útil de 3 a 5 años, por tanto, la persona ya no necesita, tanto, estar formado en competencias digitales, sino más bien en habilidades digitales.

Esto no solo implica necesariamente la búsqueda de talento externo, que puede ser escaso o difícil de retener, sino asimismo fomentar el talento interno, que debe ser desarrollado y favorecer el compromiso de empleado, lo que llamamos el engagement. 

Es vital también el cambio de mindset en la organización, hacia un mindset digital que permitan una adaptación más rápida a los nuevos entornos.  

La empresa debe ofrecer espacios dinámicos y atractivos para el aprendizaje, donde no hay itinerarios cerrados, sino que es el propio sujeto quien traza su ruta de aprendizajes. 

Para todo ello se debe dotar a la organización de herramientas digitales (plataformas de videoconferencia, herramientas de colaboración en línea), y transformando los espacios físicos de trabajo, en lugares donde las personas pueden cocrear, innovar y desarrollar la creatividad. 

Facilitar un aprendizaje colaborativo para potenciar la adquisición de habilidades soft donde la flexibilidad y la capacidad de enfrentarse a nuevos retos, una toma de decisiones rápida, ser líder de equipos, anticiparnos a futuras demandas o reaccionar ante los imprevistos son las capacidades junto con las habilidades digitales son las claves para la capacitación del talento. 

Por su parte la organización debe tender a un aumento del compromiso psicosocial donde se apliquen políticas de bienestar holístico, la conciliación laboral, y la sostenibilidad que son algunos de los retos del presente. 

Nuevos desafíos en las empresas donde las personas siguen siendo la palanca fundamental, la tecnología no hace el cambio sino las personas.